¿Por qué Uber vende su división de vehículos autónomos?


yonorte 2016 TRAVIS KALANICK, entonces director ejecutivo de Uber, describió los autos autónomos como de misión crítica. Si alguien lograba ganarle a Uber para que funcionara, dijo, entonces la capacidad del rival de ofrecer viajes en taxi sin pagar por conductores humanos significaría que “Uber ya no existe”.

Los tiempos cambian. El 7 de diciembre, Uber anunció la venta de su brazo autónomo a una empresa llamada Aurora. No se dio ningún precio. Pero Uber dijo que invertiría otros 400 millones de dólares en la unidad; que Dara Khosrowshahi, su actual jefe, se uniría a la junta de Aurora; y que el acuerdo lo dejaría con una participación del 26% en Aurora.

Una de las razones de la escisión es el esfuerzo tardío de Uber por volver a obtener ganancias. Perdió 8.500 millones de dólares en 2019, mientras luchaba por una participación de mercado con rivales como Lyft. Además de descargar la unidad autónoma, la empresa despidió a trabajadores y vendió su división de bicicletas eléctricas Jump a Lime, una empresa de scooters. El 8 de diciembre, Uber dijo que enviaría su proyecto de auto volador Elevate a una startup llamada Joby Aviation.

Otra explicación es que la realidad de la conducción autónoma se ha quedado muy por detrás de la emoción, como lo había hecho en los primeros días de auge de la idea en las décadas de 1960 y 1990. El software de aprendizaje automático en el que se basan los automóviles a menudo tiene dificultades para hacer frente a los “casos extremos”, que están ausentes de los datos de entrenamiento del software, pero que aparecen regularmente en carreteras reales.

El progreso de la conducción autónoma de Uber, según los rumores de la industria, ha sido lento. En 2018, uno de sus autos atropelló y mató a un peatón en Arizona. No está solo; La función “Autopilot” de Tesla se ha relacionado con al menos cuatro muertes desde su lanzamiento en 2015. Pero la reputación de Uber en la era Kalanick de romper las reglas ha hecho que el PR carga más pesada.

La interpretación bajista de la venta es que, habiendo renunciado a la conducción autónoma, Uber seguirá siendo una elegante empresa de taxis y entregas. Pero si Aurora puede superar las expectativas y hacer que la conducción autónoma funcione, Uber podría recuperar la licencia de la tecnología. Y las distracciones de alta tecnología, como los autos que se conducen solos o los que vuelan, pueden ser lo último que necesite la empresa. Está bajo presión no solo de rivales e inversionistas, sino también de sondeos regulatorios en su otra gran innovación de ahorro de costos: la afirmación de que sus impulsores no son empleados, sino contratistas independientes. Joe Biden, el presidente electo de Estados Unidos, lo ha calificado de “clasificación errónea”. Para 2022 entrarán en vigor normas europeas más estrictas. Estos casos extremos parecen urgentes.

Este artículo apareció en la sección Negocios de la edición impresa con el título “Escisión”.

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