Un sistema de energía inclusivo clave para la recuperación de COVID-19 – IDN-InDepthNews


Mirador de Armida Salsiah Alisjahbana

Armida Salsiah Alisjahbana es Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas y Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico (ESCAP).

BANGKOK (IDN) – El año pasado es uno que pocos de nosotros olvidaremos. Si bien los impactos de la pandemia de COVID-19 se han desarrollado de manera desigual en Asia y el Pacífico, la región se ha librado de muchos de los peores efectos observados en otras partes del mundo. La pandemia nos ha recordado que un suministro de energía confiable e ininterrumpido es fundamental para manejar esta crisis.

Armida Salsiah Alisjahbana Más allá de garantizar que los hospitales y las instalaciones sanitarias sigan funcionando, la energía respalda los sistemas y los mecanismos de supervivencia en los que confiamos para trabajar de forma remota, realizar un aprendizaje a distancia y comunicar información sanitaria esencial. Es importante destacar que la energía también apoyará las cadenas de frío y la logística para garantizar que miles de millones de vacunas lleguen a las personas que más las necesitan.

La buena noticia es que los sistemas de energía de nuestra región han seguido funcionando durante la pandemia. Un nuevo informe Dar forma a un futuro energético sostenible en Asia y el Pacífico: un sistema energético más ecológico, resiliente e inclusivo publicado el 22 de febrero por la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico (CESPAP) muestra que las reducciones de la demanda de energía han afectado principalmente a los combustibles fósiles y han deprimido los precios del petróleo y el gas. El desarrollo de energías renovables en países de la región, como China e India, ha continuado a un ritmo saludable durante 2020.

A medida que la región de Asia y el Pacífico hace la transición de su sistema energético a tecnologías limpias, eficientes y bajas en carbono, el surgimiento de la pandemia plantea algunas preguntas fundamentales. ¿Cómo puede un sistema energético transformado ayudar a garantizar nuestra resiliencia a crisis futuras como COVID-19? A medida que nos recuperamos de esta pandemia, ¿podemos lanzar una “recuperación verde” que simultáneamente reconstruya nuestras economías y nos ponga en el camino correcto para alcanzar los objetivos de sostenibilidad y clima global?

La energía limpia y sostenible es fundamental para la recuperación de la pandemia de COVID-19. Al enfatizar la importancia de los ODS como marco rector para recuperarnos mejor juntos, debemos enfocarnos en dos aspectos críticos:

Primero, al lograr un progreso significativo en los ODS, podemos abordar muchos de los problemas sistémicos que hicieron que las sociedades fueran más vulnerables al COVID-19 en primer lugar: salud, trabajo decente, pobreza y desigualdades, por nombrar algunos.

En segundo lugar, al dirigir el gasto de estímulo a inversiones que apoyen el logro de los ODS, podemos reconstruir mejor. Si los países centran sus esfuerzos de estímulo en las industrias del pasado, como los combustibles fósiles, corremos el riesgo de no crear los puestos de trabajo que necesitamos o de no avanzar en la dirección correcta para lograr los objetivos globales que son fundamentales para las generaciones futuras. El sector energético ofrece múltiples oportunidades para alinear el estímulo con las industrias limpias del futuro.

La evidencia muestra que los proyectos de energía renovable y eficiencia energética crean más puestos de trabajo por la misma inversión que los proyectos de combustibles fósiles. Al aumentar el gasto en cocina limpia y acceso a la electricidad, podemos mejorar la actividad económica en las zonas rurales y brindar infraestructura moderna que pueda hacer que estas comunidades sean más resilientes e inclusivas, en particular para el bienestar de mujeres y niños.

Además, invertir en infraestructura y tecnologías bajas en carbono puede crear una base para los compromisos climáticos más ambiciosos que necesitamos para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París de un límite de calentamiento global de 2 grados. En esta nota, varios países han anunciado la neutralidad de carbono, demostrando una visión a largo plazo y un compromiso con una transformación acelerada hacia la energía sostenible. Eliminar gradualmente el uso de carbón de las carteras de generación de energía mediante la sustitución por energías renovables, poner fin a los subsidios a los combustibles fósiles e implementar la fijación de precios del carbono son algunos de los pasos que podemos tomar.

La crisis del COVID-19 nos ha obligado a cambiar muchos aspectos de nuestras vidas para mantenernos seguros a nosotros mismos y a nuestras sociedades. Ha demostrado que somos más adaptables y resistentes de lo que creíamos. Sin embargo, no debemos desperdiciar las oportunidades que presenta esta crisis para un cambio transformador. No debe desviarnos de la urgente tarea de hacer que la energía moderna esté disponible para todos y descarbonizar el sistema energético de la región a través de una transición hacia la energía sostenible. En cambio, debería proporcionarnos un renovado sentido de urgencia.

Debemos aprovechar la capacidad de la energía sostenible para reconstruir nuestras sociedades y economías al tiempo que protegemos el medio ambiente en la consecución de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. [IDN-InDepthNews – 22 February 2021]

Foto: Trabajadores construyen una estructura de paneles solares en Malawi. CC BY-SA 4.0

IDN es la agencia insignia de la organización sin fines de lucro Sindicato de Prensa Internacional.

Visítanos en Facebook y Gorjeo.

Este artículo se publica bajo la Licencia internacional Creative Commons Attribution 4.0. Eres libre de compartirlo, mezclarlo, modificarlo y desarrollarlo sin fines comerciales. Por favor, dé el debido crédito.

.



Source link